DOMINGO DE LA EPIFANIA DEL SEÑOR

Iniciamos este nuevo Año 2019 con un movimiento estelar… la venida del Niño Dios realiza una serie de acontecimientos que manifiestan lo inefable (impronunciable) de este majestuoso misterio: Dios hecho hombreen el seno de una Virgen…. que lo da a luz virginalmente, como le rayo de luz atraviesa el cristal. Así, la luz de la estrella que guió a los Magos de Oriente hasta donde Jesús se encontraba iluminó su ignorancia pagana con la verdad más cierta; con toda anticipación contemplaron éstos su haz de luz, el resplandor que penetraba y desgarraba la profundísima oscuridad de la bóveda celeste nocturna; contemplaron un resplandor que atrapó su atención y dedicación; trazaron su curso; calcularon su duración y, finalmente emprenden el camino.

Un Rey acaba de nacer! ¡Vimos su Estrella! ¡Venimos a Adorarlo! Así llegaron los Magos a la bulliciosa Jerusalén. Qué tan fuertes e insistentes serían sus voces, que todos se detienen a su paso y se estremecen ante sus proclamas. (Sólo como un paréntesis explicativo: momentos antes de la Ascensión de Jesús a los Cielos, los Apóstoles, testigos de su Gloriosa Resurrección, al contemplarlo vivo, triunfador de la invencible muerte, se postran en actitud de la adoración debida sólo a Dios, sin embargo, algunos titubeaban en adorarlo o no; los Magos llegan gritando a voz en cuello, sin ningún titubeo, que consideran divino al Niño Rey y, por eso, vienen a adorarlo)

Hemos celebrado ya la Natividad de Nuestro Dios y Señor, Jesucristo, Supremo Rey del Universo, quizás hasta besamos una tiernísima imagen del Niñito Dios, en señal de la adoración que le tributamos, ¿pero? ¿Titubeamos; como los Apóstoles con dudas de fe? ¿Nos estremecemos como los habitantes de Jerusalén, que desde hacía siglos sabían por los profetas de la llegada del Salvador, pero lo pasaron por alto? En otras palabras… cómo impactó tu vida la celebración de esta Navidad…. ¿en tu economía? ¿en tu salud? O ni siquiera advertiste que Jesús, José y María pasaron por el portal de tu corazón y les negaste un rincón dentro de él. Si la oscuridad del espacio sideral no pudo contener la Luz de la Estrella, cuán negras no serán las entrañas de aquel que no haya adorado a nuestro único Señor y Salvador, en el misterio de su Nacimiento Humano. Porque, como la primera vez: “Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron” Pero a los que lo recibieron les concedió Gracia sobre Gracia. Ríndete como regalo ante tu Señor, el Niño Dios.

Dice el Evangelio de hoy que, después de pasar por el interrogatorio de Herodes, guiados nuevamente por la Estrella, llegaron a donde se encontraba María con el Niño Y CALLENDO DE RODILLAS LO ADORARON. (Sin pestañar le reconocen como REY (por lo que le regalan ORO); TAMBIÉN COMO DIOS (por eso le ofrecieron INCIENSO) Y FINALMENTE, LO VEN COMO HOMBRE (al regalarle la MIRRA para ungir su cuerpo mortal).

SÉ TÚ Y TU FAMILIA EL REGALO QUE LE PRESENTEMOS HOY